DEVOCIONAL SEMANAL

Echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad? No persistirá en su ira para siempre, porque se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros, hollará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar todos sus pecados.
Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré. En un acceso de ira escondí mi rostro de ti por un momento, pero con misericordia eterna tendré compasión de ti –dice el SEÑOR tu Redentor.
Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: “Conoce al SEÑOR”, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande – declara el SEÑOR – pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.
¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!
¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!

Is. 38:17 Mi. 7:18,19 Is. 54:7,8 Jer. 31:34 Sal. 32:1,2 I Jn. 1:7

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